domingo, 6 de octubre de 2019

El porque de las cosas

Pasamos la vida intentando ofrecer un porqué 
suceden las cosas, buscando razones y justificando nuestras respuestas, como si fuera necesario que cada cosas que hacemos tuviera que tener siempre una coletilla, a veces son así porque son de forma simple y llana, sin más vueltas ni sombras de misterios ocultos por descubrir.

Porque quiero.
Porque lo deseo.
Porque me apetece.
Porque me sale así, de dentro.
Porque lo digo yo y punto.
Porque así se hacen las cosas.
Porque si.

Y juntando todos estos porqués llego a la conclusión de que no necesito seguir buscando motivos para hacer las cosas, sencillamente vivir, disfrutar y compartir es la mejor de las razones.
¡Gracias!
 

domingo, 15 de septiembre de 2019

Efemérides: 15 de septiembre de 2001/2019

Casualidad o no, hoy es domingo y me toca publicar, tal y cómo establecí en mi calendario a principios de 2019. Pensaba dejarlo pasar, entre otras cosas porque no tenía previsto quedarme en Cartagena, mis planes eran disfrutar de una comida en Madrid, junto a María, mi hija la mayor, celebrando su 18 cumpleaños.
Dana me ha sugerido que es mejor quedarme en casa, cancelando mi tren, que fuerte que tras esa primera decepción me encuentre con el autobús esperando para salir, también destino a Madrid, y en un intento de seguir con mis planes me diga el conductor que está completo.
Se acabó, si algo me va mostrando la vida es que uno está allí dónde le corresponde, que podemos forzar las circunstancias, aunque dos noes creo que son más que evidentes para hacerme cambiar de opinión.
Así que ahí va mi felicitación de hoy para María, en vez estar allí con ella, se la hago llegar de la otra mejor forma que se hacerlo: escribiendo.

Pues sí, el 15 de septiembre de 2001 cambió mi vida para siempre. A las 12:57 p.m., lista para la cervecita del aperitivo y tras el ángelus, nacía mi primera hija. Fue un parto suave y bonito, con los dolores y molestias normales, decir otra cosa sería mentir. Estuvo amenizado todo por un chiste que contó el ginecólogo a mi pregunta de : "¿Es morenita o rubia?".
Junto a mí, Ginés, el padre de la criatura, que también protagonizó su anécdota divertida a la entrada del paritorio, en fin que llegaste hija, un sábado, en medio de risas y alegrías, cómo a ti te gusta, y con un sentido práctico ante la vida.
El primer día lo recuerdo con una avalancha de gente, todos querían conocerte, abuelos, tíos, primos, amigas.... Y yo sin calibrar muy bien que estaba pasando, creo que no fui consciente de lo cansada que estaba hasta que nos quedamos solas. Tu te pasaste el día durmiendo y sin prisas. A un buen observador no se le hubiera escapado la serenidad que te caracterizaría después antes determinadas situaciones. 
A partir de ese día mi vida no volvería a ser la misma, porque una vez
que eres madre, tu mundo da un giro de 180º, nada vuelve a ser como antes. Da igual libros, consejos, aunque son de agradecer, y documentales... Abres un capítulo que cada día termina con un continuará....Los miedos se duplican y parece que en el mundo no hay red suficiente para mitigar sus caídas, y vives cada día pendiente de sus necesidades, hasta que un día te das cuenta que sus demandas han cambiado y aunque puede parecerte doloroso, tenemos la elección de cambiar nuestras relaciones con los hijos y adaptarnos a lo que va viniendo y crear nuevos puentes para acceder a ellos.
Y un día te plantean que es el momento de vivir su historia y fui a echarme a llorar mientras pensaba: " Para nada, adelante mi valiente, a escalar tu montaña y coronar tus cimas".
Y ese es mi regalo para hoy, no puedo estar contigo físicamente, aunque si lo hice estando hace 18 años en el sitio más importante que podía haber imaginado, abriéndote la puerta para llegar a este mundo, y que puedas mostrarte tal y cómo eres.
Bienvenida a la vida adulta, tu tendrás tu balanza de ventajas e inconvenientes, ya sabes que la mía se inclina generalmente hacia lo positivo de cada momento, aunque tu decides.
Muchas felicidades corazón, sigue siendo como eres y yo te prometo seguir un consejo que me diste así que: " ya si eso dentro de un año escribo enciclopedias".




domingo, 8 de septiembre de 2019

Vasijas de barro

Durante el último viaje me observé a mi misma fotografiando sin parar grandes vasijas, tinajas, que habían pertenecido a la cultura minoica, y que servían principalmente para la conservación de alimentos. Aunque no creo que fuera sólo por la parte histórica porque lo que me llamaran la atención, más bien era su tamaño. Me preguntaba, si yo no soy muy alta, y apenas veo los bordes ¿cómo harían para volcar su contenido? ¿lo extraerían con un cazo? ¿alguien habría caído en su interior intentando extraer la mercancía?
Así que imaginé a personas trabajando para la construcción de la misma, creando a conciencia unas paredes fuertes que puedan cumplir con su cometido y perdurar en la historia llegando a nosotros. Dejando así quizá de forma involuntaria un legado que nos permitiera imaginar como sería una parte de su vida.
En medio de estas cavilaciones me encontraba, cuando vino a mí la imagen de Ghost en la que Demi Moore no puede dormir y se levanta a trabajar, mientras sus pensamientos se agolpan sobre su mente, como si de una meditación se tratara, concentrada su mirada en el torno, empieza a mover rítmicamente sus manos, creando círculos, arriba y abajo.
En ese momento nada la hacia presagiar lo que se avecinaba, aunque algo la alejó del sueño a  medianoche, y en este momento de mi vida en el que tengo ese tipo de despertares, pienso en que puedo hacer yo para volver a dormirme, y ese algo que haga ¿servirá para los demás?
Igual tengo mucho afán de perdurar, fruto quizá de pertenecer a una ciudad tri-milenaria, dónde a cada paso que das puedes encontrar restos de una vida pasada, puede ser también por esa intriga que me despierta el saber cómo viven los demás, que hacen en su día a día, como solucionan la logística familiar.
Cuando el insomnio me visita decido abrir el ordenador, las notas de Gmail en el móvil o una libreta y me lanzo a escribir, empezando por mi propia vida, anotando los sueños que tengo para luego comprobar cómo se han hecho realidad, me encanta como las imágenes aparecen un tanto sin sentido y luego un año o meses después adquieren significado, hago listas interminables de cosas por hacer....
Atrás quedaron las noches de agobio en las que me repetía tengo que volver a dormirme, era un bucle innecesario y que en nada me ayudaba.
Y así poco a poco vuelvo a los brazos de Morfeo, a veces me ayudo también con las páginas de un buen libro, todo es válido para poder volver a dormir. 

domingo, 1 de septiembre de 2019

Memorias de una tortuga

Sois muy lentas, ¡vamos más deprisa! que no llegamos - Cada mañana la madre les recriminaba a las hijas lo que tardaban en desayunar, vestirse y estar listas para salir.
Ella ya levantada más de hora y media, estaba arreglada, bueno con la raya pintada, las medias puestas y encima la bata de casa, que se vestía en el último minuto para no arrugarse.
Y así casi sin ser consciente las hojas del calendario comenzaron a caer, y tras los días los años. Cada día se repetía el mismo ritual, las niñas sin más remedio, se habían acostumbrado a las prisas de su madre, porque ya no sólo era por las mañanas, sino durante todo el día.
La vida se había convertido para ella en una carrera de obstáculos, y eso que recordaba las penurias que en sus años de estudiante había pasado en la clase de Educación Física saltando las vallas, ahora pensaba, "sería la reina de la pista". 
Cada vez que repetía esa frase, solía pararse a tocar sus rizos, mientras se reía y decía para sí misma, "y no de la pista de baile", en ese momento una nostalgia la invadía y recordaba sus años de universidad. Enseguida cual maestra de magia, con su varita borraba el instante y se disponía a alguna de las tareas pendientes, porque no podía permitirse parar ni un segundo.  
Así fue transcurriendo todo, hasta que en medio de su despertar personal, un buen día amaneció en Lentas, una pequeña ciudad costera de Creta, cuyo nombre nada tiene que ver con ir despacio o tortugas, al contrario proviene de  la palabra griega Λέντας, León en inglés, y hace honor a la figura moldeada en la montaña y que protege la bahía. Aún así le hacía gracia jugar con las palabras, y total a ella le evocaba esa sensación.
Este era el segundo viaje de este tipo que hacía, y había decidido dejarse llevar por completo, de nuevo, por las cosas que acontecieran. 
Con está disposición afrontó que cientos de granos de arena decidieran envolverla mientras se dirigía al laberinto, no iba sola, tres compañeras caminaban junto a ella, y en un momento en el que el viento las abrazó, con tal fuerza, que casi las tumba, decidieron estrecharse unas junto a otras formando un caparazón, y al grito de formación tortuga avanzaron juntas hasta su destino.
Al día siguiente alguien le contó algo relativo a la tortuga abuela, y aunque ella sólo era capaz de pensar en la tortuga Manuelita (canción autora Mª Elena Walsh), que tantas veces le había cantado a sus hijas, en su interior algo le dijo que era un tema para investigar a la vuelta.
En esas estábamos, ya finalizado el viaje, cuando se percató de un elemento decorativo, en su salón,  que la había acompañado durante años, tantos como los que habían transcurridos desde que se fue a estudiar a Madrid, "más de 20 seguro" - pensó.

Recordó el momento en que se había encaprichado con ella, porque brillaba mucho y tenía fuerza, cómo se la habían regalado, aun siendo una pieza costosa de hacer, y de que manera en distintas casas había convivido y participado de su vida. Sintió un profundo agradecimiento por la persona que la creó y por su hijo que le hizo este regalo, con quien compartió un año muy bonito. Se trataba de una tortuga, hecha en arcilla que había resistido al paso del tiempo y la mudanzas esperando a tener su momento. Y ese día es hoy.
La observó y pudo apreciar su gran caparazón, de malaquita en la vida real, y de gran brillo en ella, compuesto por 37 surcos ( muy interesante este número de estudiar, es primo, y si lo multiplicamos por múltiplos de 3, esto es lo que obtenemos 37x3:111, 37x6:222, 37x9:333... y así sucesivamente hasta 37x27:999). Además pudo entender porque simbólicamente ha sido elegido el animal para guardar las memorias a la espera de ser recordadas. Su avance lento, aunque seguro, su paciencia, perseverancia y longevidad, la han convertido en todo un símbolo en muchas culturas, protagonista de cuentos y leyendas, hasta le da nombre a un técnica usada en lo colegios para el control de estímulos e impulsos.
Como no mencionar la fábula de Esopo "La Tortuga y la Liebre" y o el libro "Lo que la tortuga sabe"  de la autora Donna Denomme, que tan buenos ratos le dieron.
Y como muchas veces no somos conscientes de lo que tenemos encontró otra tortuga más en su casa, en la mesilla, pequeña y escondida tras los joyeros.
Imagen de la pequeña "tortuga abuela"
Sintió que era tiempo de devolver cada cosa a su lugar, de honrar las experiencias pasadas para así soltar y volver a empezar. Que cada historia tenía su capítulo y que al igual que la tortuga disponía de mucho espacio en su caparazón ella podía albergar con amor todos sus capítulos en el corazón para así poder contarlos cada semana y que aquel que se acercara a su blog también los conociera. Que esta sería su forma de interconectar su vivencia con la del mundo que le rodea, y que al igual que las tortugas guardan la historia hasta poder ser contada, ella también lo haría de forma paulatina, aprovechando este regalo que la vida le ha regalado desgranando cada semana una pincelada de quien es.
 

domingo, 25 de agosto de 2019

La importancia de identificarnos

Este es de esos momentos en el que nos sentimos que somos mayores y que tenemos respuestas para todo y claro la vida azarosa viene a recordarnos que estamos para aprender y que para nada tenemos las cosas bajo control.
Estando en una reunión de la que sólo participábamos mujeres, en ese momento, Susana, nuestra acompañante, nos preguntó con que diosa nos identificaríamos. En ese momento me quedé en blanco, volví por un instante al colegio y conté mentalmente cuantas compañeras tenía por delante para contestar antes de que me tocara.
Activé todos los mecanismos de mi memoria, repase la mitología griega y romana, y una tras otra fueron desvelando los nombres de las figuras femeninas algunas conocidas y otras no, vamos me repetía una y otra vez, vamos tienes que encontrar ese personaje con el que te sientes a gusto.... y no puede ser, una y otra vez venía a mi mente la misma imagen. 
Ya sólo quedan dos personas para que me llegue el turno y seguía con la misma visión, se acabó pensé cuando la chica de mi derecha estaba comentando como se sentía, lo voy a decir porque yo me veo así.
Cuadro pintado por Mª José Delgado Calín
Cuando todas las miradas se posaron en mi exclamé: "Pues yo me siento como la Sirenita", unas risas se oyeron en la sala, en ningún momento sentí que fueran de mofa y burla, al contrario me miraban expectantes, así que proseguí con la explicación, lo primero que hice, para no perder la costumbre,  fue disculparme por no haber encontrado otra imagen con más pompa, y luego les expliqué que yo me sentía feliz, porque estábamos bañándonos a menudo, y el agua me da vitalidad, que era como una niña descubriendo cosas nuevas y que disfrutaba cada día, que sentía que estaba superando barreras para avanzar en la oportunidades que me proponía la vida y bueno que esa era mi forma de explicarles aquello que sentía.
Seguimos con nuestra reunión y ahí quedó esta imagen. Al regresar del viaje y estando una mañana sentada con un buen café... Me vinieron a la cabeza dos palabras inglesas: Mermaid y Siren, que en español traducimos como Sirena.
Entonces, y por supuesto sin intención de hacer un estudio de filología, comencé a indagar en los distintos sentidos que podía tener cada una de esas acepciones y me quedé con lo que en esencia había querido decir ese día.
En el mar cuentan que habitaban muchas criaturas, unas serían leyendas, otras creaciones de la mente humana que necesita poner nombre y descripción a todo lo que vemos. Entre ellas aparecen dos con forma de mujer, claro que la historia ha sido contada por hombres y en un principio los marinos también sería hombres.
Las sirenas, mitad mujer mitad ave, han pasado a la historia, como bellos seres, que cantaban y con su voz hacían presagiar grandes desgracias ya que en la mayoría de las ocasiones arrastraban a los barcos hacia acantilados provocando naufragios. Y es que volvían locos a los tripulantes de las embarcaciones, aún siendo auténticos lobos de mar. 
Yo misma Bajo el Mar
Junto a ellas destacan otros seres menos conocidos por su nombre y que pertenecen a la historia del medio marino "las nereidas", que provienen del griego "nadar", son las ninfas que habitan "bajo el mar" y que acuden presurosas a salvar a los marineros cuando estos se hayan en apuros.
En ese momento en que pude fusionar todas las palabras y sus sentidos, me sentí plena porque de una forma, a lo mejor un tanto infantil, había descrito la figura con la que me sentía identificada.
Desde muy pequeña me he sentido muy cómoda en el mar, estoy nadando desde que tengo uso de razón y de alguna forma en mi caminar por la vida me siento como esa ninfa que acude presurosa al rescate cuando la necesitan. Unas veces lo haré con mayor tino que otras aunque siempre ahí dispuesta a saltar contra viento y marea para resolver la cruzada que tengamos ante nosotros. Una veces me involucraré hasta la médula, otras te daré un número de teléfono, otras será una sonrisa, sea como sea ahí estaré.
Y que relajación sentí cuando por fin lo pude entender, como los niños cuando resuelven un puzle que les ha tenido en vilo, sólo que ellos no sienten la zozobra que experimentamos los adultos, ellos confían en que el tiempo va dando las respuestas y de que todo llega en su momento. Y dicho todo esto recordé que ya hace dos años publiqué el Romance y leyenda entre un pirata y una sirena. Que ahora os invitó a volver a leer.


domingo, 9 de junio de 2019

Diario de un viaje en tren

Foto tomada desde mi asiento
Bueno pues tantos meses pensando en como organizar los viajes que tenía programados y que me depararían y ya están terminados.
El tren ha sido el protagonista de los dos, porque ha sido mi medio de transporte elegido.
Además de trasladarme me ha dejado más de dos horas de charla en el vagón de la cafetería, que en los últimos viajes se ha convertido en mi segundo asiento. Lo que da de sí un zumo de piña..... Y mientras charlábamos de Objetivos de Desarrollo Sostenible, de investigación y de cosas de la vida, nos adentrábamos en tierras manchegas, dónde el paisaje se viste de llano, amarillos y zonas de pinos. Allí donde mi corazón le recuerda a mi mente tan buenos ratos y Vínculos hechos, los lugares dónde, primero en  Los Chospes y luego en Casas de Lázaro, mi grupo se ha convertido en el de jóvenes con mucha experiencia y dónde luego nuestros niños han crecido y jugado, se han caído y levantado.
Como parte de ese paisaje aparecen los molinos
de viento. 
Estampa manchega con los actuales molinos
Pues bien allí dónde Don Quijote sólo veía "desaforados gigantes" ahora otros ven progreso, innovación, energías renovables, y yo sigo viendo los molinos de un buen amigo, las tierras de una compañera de piso y los viajes en el coche familiar, de tantos puentes de la Constitución, con las niñas preguntando queda mucho.... 
Y entonces cierro los ojos y me traslado un montón de años en el tiempo cuando cada verano viajábamos en familia a Galicia para pasar el mes de agosto. Esas interminables catorce horas o más en coche sin aire acondicionado y juegos entre hermanos. Dos eran nuestros favoritos: adivinar la provincia de origen de los coches con los que nos cruzábamos, entonces cada uno llevaba sus dos letras identificativas y a imaginarnos la historia de vida de cada viejecito en bicicleta al que adelantábamos. Esta era sin duda la parte que más me gustaba, los vislumbraba por la espalda e inventaba por las ropas a que se habían dedicado y hacia dónde iban a esa hora. Maestros, agricultores, ganaderos, comerciantes para cada uno teníamos un oficio y un destino. A veces nos saludaban al pasarlos y yo pensaba si supiera que le hemos creado toda una historia. Así que bueno aunque de forma anónima fueron protagonistas durante una hora de la imaginación de unos niños que van de viaje y hoy les devuelvo su lugar escribiendo sobre ellos.
Creo que me he dormido, me despierto y prosigo porque después de un tren va otro. Y así va pasando la vida, entre viajes y experiencias por contar.

Líquidas convergencias (Fuenlabrada)
 Destino de ese día: Madrid, a una jornada técnica,  como empieza muy temprano decido viajar la tarde de antes, eso me permitía disfrutar de una horas de cena y desayuno con una amiga. 
También me ha brindado la oportunidad de conocer Fuenlabrada, de la que me sorprendió: su ambiente y una bonita fuente, en la que peces metálicos de distintas especies confluían entre sí como en una hora punta de cualquier ciudad. No sabemos como la apreciarán los lugareños, aunque yo no puedo resistirme a mirarlos, que para eso nací en el Mediterráneo. Hace un tiempo escribía sobre la posibilidad de nadar contracorriente y para ello elegía una trozo de papel de regalo que fue el que me inspiró A contracorriente (os dejo el enlace porque es de 2017).  Y tal y como dice el título, hay una segunda historia que contar aunque esa la reservo para la próxima semana.

domingo, 2 de junio de 2019

Un corazón de piedra

Al hilo de la entrada publicada la pasada semana sigo buscando frases que tengan una connotación en general negativa y que podamos transformar en nuestra versión alegre y positiva.
Elijo la expresión tener el corazón de piedra, puedo ponerme en situación y entender el porque de la misma, ya que si hablamos en sentido literal el corazón es un músculo, sano pero necesita acción, como cantaban Los Ronaldos, allá por los ochenta largos. Con esa premisa podemos deducir que si no ejercitamos este órgano se irá endureciendo y encogiéndose hasta hacerse chiquito y casi no recordar cuál es su misión.
Más allá de dar una clase de anatomía y funcionamiento del cuerpo humano, que sería la base estricta y formal de las utilidades del corazón, prefiero fijarme en el uso que de forma cotidiana hacemos de él, porque para empezar, hasta le hemos atribuido una forma para expresar el amor, aceptada y reconocida por todos, y que es muy distinta a la que en realidad tiene.
Su función sí es indiscutible, es vital y de la misma forma que en sentido fisiológico, aquí si hay una correspondencia con lo que de verdad hace y las similitudes expresadas por la literatura, historia, psicología, espiritualidad y otras tantas disciplinas.
Cuando nos dan una buena noticia decimos que se nos llena el corazón y verdaderamente respiramos y bombeamos la sangre con más fuerza, por el contrario una mala noticia nos achica y nos hace sentir un dolor que nos atraviesa desde fuera hacia las profundidades de nuestro interior. Si nos sentimos atraídos por una persona toda la química se pone en marcha en nuestro cuerpo, produciéndonos reacciones como cosquilleo, deseo y por supuesto una sonrisa en nuestra cara difícil de borrar. Por el contrario un desengaño amoroso produce que nuestro corazón se endurezca y reaccione ante los estímulos que van llegando, hasta el punto de que una sola de estas desilusiones puede pesar más que la dicha de las emociones positivas. 
Y así cada tropiezo nos va dejando una huella, cada piedra en el camino se convierte en una cicatriz, y muchas de estas pueden llevarnos a que este músculo alegre y pleno se torne duro y gris. Y es ahí dónde curtidos en mil derrotas decimos que la vida nos ha llevado a tener un corazón de piedra.
Pues a desmontar mitos que toca y os hablo desde mi experiencia personal y que mejor que hacerlo con un documento gráfico.
El verano pasado en la arena me tropecé con un objeto duro, tras soltar sapos y culebras por la boca, ya que mis deditos de los pies se resintieron, bajé la vista y descubrí esta piedra.
No me pude resistir y me agaché a recogerla, cual fue mi sorpresa cuando descubrí en ella la forma de un corazón, hasta con su válvula de entrada como podéis apreciar.
La recogí pensando que estaba ante una señal, frente al mar, con lo que eso reaviva, y encontrar esta hermosa figura, tenía que ser sinónimo de algo bueno. Me la llevé conmigo y tras unas semanas decidí tenerla en la oficina. Así podría acariciarla en los momentos de respira hondo antes de mandar a alguien hasta el infinito y más allá, y así lo hago y funciona. Su tacto suave, porque seguro que el mar, el viento, la arena y quien sabe si otros dedillos o patitas, han pasado sobre ella, dejando su superficie lisa y agradable al tacto.
La uso también cuando tengo que crear y por supuesto a la hora de tomar una decisión, porque este corazón no es sólo una piedra, me devuelve a la naturaleza, al origen y me demuestra una vez más que no todo lo que decimos y asumimos tiene que cumplirse al pie de la letra.