miércoles, 6 de noviembre de 2019

Luces y acción

….. Empezaba a escribir esta entrada a finales de octubre de 2019

Lagrimas de primera y lagrimas de segunda, cómo los actores, da igual que cosas te sucedan en la vida, no tienen que ser grandes dramas, ni catástrofes, cada uno reaccionamos como podemos antes los diferentes hechos de la vida, y hay veces que como los días de lluvia, uno simplemente tiene ganas de descargar, y abre el grifo.
Y al igual que reacciono ante gigantes, intentando una y otra vez que las personas entiendan que me está pasando, y no hay manera, decido cambiar de táctica. Y entonces pasa que esta vez voy muy magullada, no porque el golpe haya sido el más fuerte, solo que esta vez me ha dolido mucho.
La consecuencia no se ha hecho esperar y mi portátil cual extensión de mi cuerpo se ha roto, bueno más bien ha echado las cortinas. En realidad intenté cerrar el ordenador sin darme cuenta que había dejado un bolígrafo dentro de el, así que cuando volví a abrirlo, me encontré con una pantalla negra, sólo se veía una esquinita de la fotografía de la misma.
Parecía el escenario de un teatro, con las cortinas cerradas y uno de los actores asomándose por ellas para ver a los espectadores.
Y este es queridos el motivo por el que he permanecido todos estos días sin escribir, eso y porque he tenido que lamerme las heridas, tomar aire y vuelta a empezar.
En realidad estaba intentando entender porque me había pasado esto del portátil, y creo que lo tengo, en realidad me han dejado unos días de silencio, para que pudiera decidir que nuevo personaje deseo interpretar en la obra que es mi vida.
Como llevo ya unas cuantas entradas desde 2017, no recuerdo si os he comentado que durante mis años de instituto fui parte del grupo de teatro del centro, IES Juan Sebastián Elcano. En los cuatro años que allí pasé interpreté y fui parte de unas 8 obras, di vida a alrededor de 12 personajes distintos y disfruté todos y cada uno de ellos.
Volviendo a estos años y viendo mi vida actual, me preguntó ¿Qué personaje me gustaría interpretar? Tras repasar las ofertas parece que esta vez me voy a decantar por el de directora, me apetece tomar la batuta y ser yo la que decida por dónde seguir en cada momento.
Manejar los hilos y cortar aquellos que me oprimen o me hacen daño, aquellos que se han quedado cortos o que ya casi no se pueden mover. A estos últimos les presentaré mis respetos y los dejaré descansar porque ya cumplieron su papel.
Y tras la despedida de aquellos que me atan a todo lo que ya he superado, subiré de nuevo al escenario para gritar: " Arriba el telón, empiezo a actuar o mejor a vivir".

domingo, 20 de octubre de 2019

Escoba en mano y a deshollinar



Contaré mi vida por sonrisas como dice Lennon aunque 
a veces no pueda evitar las lágrimas 
La semana pasada me despedía contando la sensación de haber sido una piscina desbordada, y que esa era otra historia. Pues la metáfora daba fe de la realidad, si lo pensamos somos como un gran embalse, no en vano nuestro cuerpo se compone de agua, principalmente, y cuando este se satura busca la salida natural para poder desahogarse. Que mejor en este caso que unos llantos y lágrimas para aliviar la tensión contenida.
Cambiar la mirada hacia los demás, como os comentaba, me ha llevado a sentir compasión por sus historias, cuidando muy bien que este sentimiento no rozara la pena, más bien es el de tratar de entender las vidas de los demás, leyendo en sus gestos y buceando más allá de sus palabras, porque hay una historia, un pasado que les ha llevado a estar ahí y comportarse de esta manera.

Es la sensación del que escudriña cuando le hablan, intentando desde el corazón estar en el lugar del otro sin olvidar el propio. Y ahí es cuando empiezan los malabares, porque intentamos estar en la conversación sin polarizarla, es decir, ni me dedico a culpabilizar al otro, lo cual me haría caerme hacia el lado de las víctimas, ni tampoco me culpo de todo yo, que entonces me balancearía hacia la parte del autocastigo.
Total que ante la dificultad y el estrés que me generaba, este torrente de emociones, un día decidí fluir, no os penséis que mucho, fue sólo un poco, que enseguida me recompuse y seguí atenta a mi conversación, oye y vi que seguía llevando el ritmo de la misma. Así que sonreí a mi interlocutor y me felicité a mi misma por lo bien que lo había hecho (esto en WhatsApp sería una carita sonriente y unas palmas batiendo).
Así que a la siguiente ocasión que tuve o de la que fui consciente, me estaba alterando, imaginé que tenía una escoba en la mano, ¿barro hacia dentro o barro hacia fuera? Mejor dejar soltar, me dije. y no hacer ni lo uno ni lo otro.
Y de esta forma me he ido acostumbrando a cuando puedo, y estoy en medio de la vorágine de palabras, buscar mi centro, está claro que es una tarea que requiere mucha práctica, y bueno que es la vida, sino, entre otras cosas, una sucesión de segundos, minutos, horas y meses en los que practicar y practicar hasta que nos sale bien, para luego aprender el siguiente paso.
De esta manera intento no quedarme con el balón, que se me hace muy pesada la carga, ni echarlos fuera que puede que le de a alguien, y no estaría bien.
Al coger la batuta, me viene a la cabeza la canción: Si yo tuviera una escoba, si yo tuviera una escoba.... cuantas cosas barrería.
Pues bien la tengo y además tengo las facultades para usarla, así que hoy la pongo en marcha y elijo sacar todas las cosas que ya no me sirven, y me dificultan la respiración, fuera de mi casa. Aunque como decíamos sin manchar al de enfrente y sin contaminar.
Es un domingo de otoño, un buen día para preparar bolsas con la ropa que ya cumplió su misión junto a mí, y a la que le esperan nuevas vidas de las que formar parte. De la misma manera que las hojas caen de los árboles, y estos no mueren porque esperan a la primavera, así decido empezar a cambiar mi armario, y claro si cambio la parte exterior, sólo puedo esperar a mi cambio interior.
 

domingo, 13 de octubre de 2019

Cuentas sencillas: 1+1 son 2

 
Agradezco cada palabra leída o 
escuchada que da sentido a mi existencia
Hay días como el de hoy, que tras madrugar y parecer que me iba a comer el mundo, bueno más bien el día, me entra un letargo, de esos que me obligan a sentarme en el sofá y dormeditar… palabra que uso cuando me pongo una meditación y termino cayendo en los brazos de Morfeo.
Estos días están siendo agitados, cargados de revelaciones, que unidas a mi sistema
a hormonal, me hacen sentirme como si viviera en un parque de atracciones. Y hasta aquí todo bien porque se supone que estos últimos están diseñados para dar entretenimiento a todos sin importar, la edad, las creencias, la raza o la ideología política.
La cuestión es como voy procesando cada una de estas experiencias, y la parte que más me está sirviendo es la de tomar perspectiva, la de poner distancia, en mi mente, a los acontecimientos. Sólo así consigo incorporar a mi estructura lo que está ocurriendo.  
Hace unas semanas charlando con mi amiga terapeuta, me decía que dónde yo veía caos y desorden, tal y cómo se lo estaba contando, ella percibía acomodamiento, y aunque con muchos acontecimientos todas las piezas a modo de Tetris se estaban encajando.
En una conversación de teléfono otra amiga me dijo lo mismo, prueba a ver la película desde lejos, así que 1+1 son 2, llevo unos días probando a hacerlo. 
De repente me he visualizado en el cine, observando los acontecimientos con perspectiva, evitando entrar en juicios y auto-justificaciones, y al pararme lo que parecían escenas sueltas a gran velocidad, han tomado la forma de un guion. El tomar conciencia y despertar debe ser lo más parecido a esto, lo único es que una vez tejidas las conexiones me vuelvo a incorporar, que no me quiero perder nada.
Descubrir que todos tenemos miedos y que además hacemos todo lo posible para ocultarlos, y que lo que para mi fue una contestación desagradable, sólo respondía a un déjame tranquila que no me apetece hablar con esta gente, y aún sin entenderlo, aunque fui consciente que esa respuesta no era para mí, sólo así pude percibir como la explicación de su forma de actuar me venía de la mano de otra fuente.
Y aunque esto pueda parecer enrevesado, en realidad es muy sencillo, le pedimos algo a una persona, esta nos contesta evadiendo, seguimos insistiendo porque no lo entendemos:  zasca que nos llevamos en toda la boca, dos opciones me voy ofendida machacándome con que soy una "ignorante" por no entenderlo, y eso es lo que he venido haciendo hasta ahora, o intento poner espacio. Eso mismo hice, así que por la tarde, estando todavía escocida, una persona me ofreció la clave. 
Cuando llegue a casa por la noche, todavía seguía dándole vueltas, hasta que dije: ¡Basta! ponlo a remojo, y no sabría decirte cuanto tiempo pasó hasta que vi la secuencia entera, desde el principio hasta el final: como mi insistencia había sido el detonante, de que manera me castigo siempre a mi misma cuando es algo de la otra persona, y cuanto poder otorgamos cada día a los demás, que podríamos emplearlo en nosotros mismos, y cómo cuando lo vemos, y aquí empieza la magia: viene alguien a darnos la solución, la pieza que nos faltaba. 
Y esto ha sido solo un ejemplo, de estas historias he tenido unas cuantas más en los últimos días, hasta me he sentido piscina desbordada.... Aunque esto lo voy a dejar para otro día porque hoy ya me he extendido mucho.
 

domingo, 6 de octubre de 2019

El porque de las cosas

Pasamos la vida intentando ofrecer un porqué 
suceden las cosas, buscando razones y justificando nuestras respuestas, como si fuera necesario que cada cosas que hacemos tuviera que tener siempre una coletilla, a veces son así porque son de forma simple y llana, sin más vueltas ni sombras de misterios ocultos por descubrir.

Porque quiero.
Porque lo deseo.
Porque me apetece.
Porque me sale así, de dentro.
Porque lo digo yo y punto.
Porque así se hacen las cosas.
Porque si.

Y juntando todos estos porqués llego a la conclusión de que no necesito seguir buscando motivos para hacer las cosas, sencillamente vivir, disfrutar y compartir es la mejor de las razones.
¡Gracias!
 

domingo, 15 de septiembre de 2019

Efemérides: 15 de septiembre de 2001/2019

Casualidad o no, hoy es domingo y me toca publicar, tal y cómo establecí en mi calendario a principios de 2019. Pensaba dejarlo pasar, entre otras cosas porque no tenía previsto quedarme en Cartagena, mis planes eran disfrutar de una comida en Madrid, junto a María, mi hija la mayor, celebrando su 18 cumpleaños.
Dana me ha sugerido que es mejor quedarme en casa, cancelando mi tren, que fuerte que tras esa primera decepción me encuentre con el autobús esperando para salir, también destino a Madrid, y en un intento de seguir con mis planes me diga el conductor que está completo.
Se acabó, si algo me va mostrando la vida es que uno está allí dónde le corresponde, que podemos forzar las circunstancias, aunque dos noes creo que son más que evidentes para hacerme cambiar de opinión.
Así que ahí va mi felicitación de hoy para María, en vez estar allí con ella, se la hago llegar de la otra mejor forma que se hacerlo: escribiendo.

Pues sí, el 15 de septiembre de 2001 cambió mi vida para siempre. A las 12:57 p.m., lista para la cervecita del aperitivo y tras el ángelus, nacía mi primera hija. Fue un parto suave y bonito, con los dolores y molestias normales, decir otra cosa sería mentir. Estuvo amenizado todo por un chiste que contó el ginecólogo a mi pregunta de : "¿Es morenita o rubia?".
Junto a mí, Ginés, el padre de la criatura, que también protagonizó su anécdota divertida a la entrada del paritorio, en fin que llegaste hija, un sábado, en medio de risas y alegrías, cómo a ti te gusta, y con un sentido práctico ante la vida.
El primer día lo recuerdo con una avalancha de gente, todos querían conocerte, abuelos, tíos, primos, amigas.... Y yo sin calibrar muy bien que estaba pasando, creo que no fui consciente de lo cansada que estaba hasta que nos quedamos solas. Tu te pasaste el día durmiendo y sin prisas. A un buen observador no se le hubiera escapado la serenidad que te caracterizaría después antes determinadas situaciones. 
A partir de ese día mi vida no volvería a ser la misma, porque una vez
que eres madre, tu mundo da un giro de 180º, nada vuelve a ser como antes. Da igual libros, consejos, aunque son de agradecer, y documentales... Abres un capítulo que cada día termina con un continuará....Los miedos se duplican y parece que en el mundo no hay red suficiente para mitigar sus caídas, y vives cada día pendiente de sus necesidades, hasta que un día te das cuenta que sus demandas han cambiado y aunque puede parecerte doloroso, tenemos la elección de cambiar nuestras relaciones con los hijos y adaptarnos a lo que va viniendo y crear nuevos puentes para acceder a ellos.
Y un día te plantean que es el momento de vivir su historia y fui a echarme a llorar mientras pensaba: " Para nada, adelante mi valiente, a escalar tu montaña y coronar tus cimas".
Y ese es mi regalo para hoy, no puedo estar contigo físicamente, aunque si lo hice estando hace 18 años en el sitio más importante que podía haber imaginado, abriéndote la puerta para llegar a este mundo, y que puedas mostrarte tal y cómo eres.
Bienvenida a la vida adulta, tu tendrás tu balanza de ventajas e inconvenientes, ya sabes que la mía se inclina generalmente hacia lo positivo de cada momento, aunque tu decides.
Muchas felicidades corazón, sigue siendo como eres y yo te prometo seguir un consejo que me diste así que: " ya si eso dentro de un año escribo enciclopedias".




domingo, 8 de septiembre de 2019

Vasijas de barro

Durante el último viaje me observé a mi misma fotografiando sin parar grandes vasijas, tinajas, que habían pertenecido a la cultura minoica, y que servían principalmente para la conservación de alimentos. Aunque no creo que fuera sólo por la parte histórica porque lo que me llamaran la atención, más bien era su tamaño. Me preguntaba, si yo no soy muy alta, y apenas veo los bordes ¿cómo harían para volcar su contenido? ¿lo extraerían con un cazo? ¿alguien habría caído en su interior intentando extraer la mercancía?
Así que imaginé a personas trabajando para la construcción de la misma, creando a conciencia unas paredes fuertes que puedan cumplir con su cometido y perdurar en la historia llegando a nosotros. Dejando así quizá de forma involuntaria un legado que nos permitiera imaginar como sería una parte de su vida.
En medio de estas cavilaciones me encontraba, cuando vino a mí la imagen de Ghost en la que Demi Moore no puede dormir y se levanta a trabajar, mientras sus pensamientos se agolpan sobre su mente, como si de una meditación se tratara, concentrada su mirada en el torno, empieza a mover rítmicamente sus manos, creando círculos, arriba y abajo.
En ese momento nada la hacia presagiar lo que se avecinaba, aunque algo la alejó del sueño a  medianoche, y en este momento de mi vida en el que tengo ese tipo de despertares, pienso en que puedo hacer yo para volver a dormirme, y ese algo que haga ¿servirá para los demás?
Igual tengo mucho afán de perdurar, fruto quizá de pertenecer a una ciudad tri-milenaria, dónde a cada paso que das puedes encontrar restos de una vida pasada, puede ser también por esa intriga que me despierta el saber cómo viven los demás, que hacen en su día a día, como solucionan la logística familiar.
Cuando el insomnio me visita decido abrir el ordenador, las notas de Gmail en el móvil o una libreta y me lanzo a escribir, empezando por mi propia vida, anotando los sueños que tengo para luego comprobar cómo se han hecho realidad, me encanta como las imágenes aparecen un tanto sin sentido y luego un año o meses después adquieren significado, hago listas interminables de cosas por hacer....
Atrás quedaron las noches de agobio en las que me repetía tengo que volver a dormirme, era un bucle innecesario y que en nada me ayudaba.
Y así poco a poco vuelvo a los brazos de Morfeo, a veces me ayudo también con las páginas de un buen libro, todo es válido para poder volver a dormir. 

domingo, 1 de septiembre de 2019

Memorias de una tortuga

Sois muy lentas, ¡vamos más deprisa! que no llegamos - Cada mañana la madre les recriminaba a las hijas lo que tardaban en desayunar, vestirse y estar listas para salir.
Ella ya levantada más de hora y media, estaba arreglada, bueno con la raya pintada, las medias puestas y encima la bata de casa, que se vestía en el último minuto para no arrugarse.
Y así casi sin ser consciente las hojas del calendario comenzaron a caer, y tras los días los años. Cada día se repetía el mismo ritual, las niñas sin más remedio, se habían acostumbrado a las prisas de su madre, porque ya no sólo era por las mañanas, sino durante todo el día.
La vida se había convertido para ella en una carrera de obstáculos, y eso que recordaba las penurias que en sus años de estudiante había pasado en la clase de Educación Física saltando las vallas, ahora pensaba, "sería la reina de la pista". 
Cada vez que repetía esa frase, solía pararse a tocar sus rizos, mientras se reía y decía para sí misma, "y no de la pista de baile", en ese momento una nostalgia la invadía y recordaba sus años de universidad. Enseguida cual maestra de magia, con su varita borraba el instante y se disponía a alguna de las tareas pendientes, porque no podía permitirse parar ni un segundo.  
Así fue transcurriendo todo, hasta que en medio de su despertar personal, un buen día amaneció en Lentas, una pequeña ciudad costera de Creta, cuyo nombre nada tiene que ver con ir despacio o tortugas, al contrario proviene de  la palabra griega Λέντας, León en inglés, y hace honor a la figura moldeada en la montaña y que protege la bahía. Aún así le hacía gracia jugar con las palabras, y total a ella le evocaba esa sensación.
Este era el segundo viaje de este tipo que hacía, y había decidido dejarse llevar por completo, de nuevo, por las cosas que acontecieran. 
Con está disposición afrontó que cientos de granos de arena decidieran envolverla mientras se dirigía al laberinto, no iba sola, tres compañeras caminaban junto a ella, y en un momento en el que el viento las abrazó, con tal fuerza, que casi las tumba, decidieron estrecharse unas junto a otras formando un caparazón, y al grito de formación tortuga avanzaron juntas hasta su destino.
Al día siguiente alguien le contó algo relativo a la tortuga abuela, y aunque ella sólo era capaz de pensar en la tortuga Manuelita (canción autora Mª Elena Walsh), que tantas veces le había cantado a sus hijas, en su interior algo le dijo que era un tema para investigar a la vuelta.
En esas estábamos, ya finalizado el viaje, cuando se percató de un elemento decorativo, en su salón,  que la había acompañado durante años, tantos como los que habían transcurridos desde que se fue a estudiar a Madrid, "más de 20 seguro" - pensó.

Recordó el momento en que se había encaprichado con ella, porque brillaba mucho y tenía fuerza, cómo se la habían regalado, aun siendo una pieza costosa de hacer, y de que manera en distintas casas había convivido y participado de su vida. Sintió un profundo agradecimiento por la persona que la creó y por su hijo que le hizo este regalo, con quien compartió un año muy bonito. Se trataba de una tortuga, hecha en arcilla que había resistido al paso del tiempo y la mudanzas esperando a tener su momento. Y ese día es hoy.
La observó y pudo apreciar su gran caparazón, de malaquita en la vida real, y de gran brillo en ella, compuesto por 37 surcos ( muy interesante este número de estudiar, es primo, y si lo multiplicamos por múltiplos de 3, esto es lo que obtenemos 37x3:111, 37x6:222, 37x9:333... y así sucesivamente hasta 37x27:999). Además pudo entender porque simbólicamente ha sido elegido el animal para guardar las memorias a la espera de ser recordadas. Su avance lento, aunque seguro, su paciencia, perseverancia y longevidad, la han convertido en todo un símbolo en muchas culturas, protagonista de cuentos y leyendas, hasta le da nombre a un técnica usada en lo colegios para el control de estímulos e impulsos.
Como no mencionar la fábula de Esopo "La Tortuga y la Liebre" y o el libro "Lo que la tortuga sabe"  de la autora Donna Denomme, que tan buenos ratos le dieron.
Y como muchas veces no somos conscientes de lo que tenemos encontró otra tortuga más en su casa, en la mesilla, pequeña y escondida tras los joyeros.
Imagen de la pequeña "tortuga abuela"
Sintió que era tiempo de devolver cada cosa a su lugar, de honrar las experiencias pasadas para así soltar y volver a empezar. Que cada historia tenía su capítulo y que al igual que la tortuga disponía de mucho espacio en su caparazón ella podía albergar con amor todos sus capítulos en el corazón para así poder contarlos cada semana y que aquel que se acercara a su blog también los conociera. Que esta sería su forma de interconectar su vivencia con la del mundo que le rodea, y que al igual que las tortugas guardan la historia hasta poder ser contada, ella también lo haría de forma paulatina, aprovechando este regalo que la vida le ha regalado desgranando cada semana una pincelada de quien es.