miércoles, 18 de noviembre de 2020

El 19 del 11

 Yo nací un día como hoy, 19 de noviembre de 1972, el año es irrepetible y me sirve para aumentar en un número mi edad en cada vuelta al sol. Por eso me centraré en el 19 y el 11. Muchos de vosotros habreis oido hablar de las sincronicidades, si observamos con atención nuestro día a día, las encontraremos en muchos de los acontencimientos que vivimos. 

En mi caso llevo años constatando que cada día miro el reloj a las 19 y 11, da igual la época del año. Es automático y desde que he sido consciente he buscado su simbología en la numerología, he investigado los sucesos del año 1.911 y tras diferentes indagaciones y suposiciones, caí en la cuenta que yo nací un 19 del 11. Y como Arquímedes cuando descubrió su famoso principio exclamé: "¡Eureka!"  ya tiene sentido para mí, si todos al venir tenemos un propósito, el ver una y otra vez estos números sólo eran un recordatorio de que viviera en coherencia con lo que soy y para lo que he venido.

Porqué nací el día 19 del mes 11 soy escorpio, un signo de agua, vine ya entrada la noche oscura, como las aguas subterráneas que corren bajo nuestros píes en pos de una salida, una grieta por dónde colarse, quizá buscando la luz del sol, nací en domigo, día dedicado al astro rey. Y eso ya marcó el inicio, sólo una puntualización más, decidí anunciar mi llegada cuando mi madre celebraba su cumpleaños, así que otro motivo más para vivir en alegría.

Porqué nací el día 19 del mes 11, este blog nació como un proyecto personal, corría el verano de 2017, en un momento en el que una parte de mis fluidos se había estancado https://mariposasaletean.blogspot.com/2019/05/aguas-estancadas.html. Y en ese momento decidí que tenía "Algo que contar" y que si durante mucho tiempo había construido mi crisálida, ahora estaba lista para desplegar mis alas y transformarme en Mariposa que Aletea, en esta entrada contaba como se completaba el ciclo https://mariposasaletean.blogspot.com/2018/12/un-circulo-perfecto.html. 

Porqué nací el día 19 del mes 11, vengo con un destino escrito y el libre albedrío para tomar mis decisiones, a veces elijo caminos escarpados, otros sendero llanos, más todos son parte de mi y lo que soy, https://mariposasaletean.blogspot.com/2017/07/el-sendero.html.

Porque nací el día 19 del mes 11, la cocina es un punto de inflexión en mi vida. El chup-chup del agua y la transición de los alimentos, me lleva a la relajación absoluta, que me hace escoger los mejores ingredientes y aunque te lo cuente da igual, cada uno tiene su propia receta  https://mariposasaletean.blogspot.com/2017/08/la-receta-de-cada-uno.html.

Porque nací el día 19 del mes 11, me embarqué en un proyecto colaborativo https://mariposasaletean.blogspot.com/2018/02/compartir-para-crecer.html

Porqué nací el día 19 del mes 11, emprendí un viaje a Irlanda, toda una aventura, diría que el viaje que le daba sentido a toda una vida en búsqueda de respuestas, ahora que la vela que de allí me traje se ha consumido sólo me queda decir Gracias, https://mariposasaletean.blogspot.com/2019/02/un-destino-poderoso.html.

Porque nací el día 19 del mes 11, mi vida personal se entrelaza con la profesional, crea perfectas figuras geométricas que simulan la flor de la vida, semillas para una nueva cosecha. https://mariposasaletean.blogspot.com/2019/04/semillas-para-la-vida.html

Y con esto poco a poco vamos llegando al fin de esta entrada. La llegada de esta nueva ronda solar coincide también con el final de este blog, como decía, un proyecto personal con fecha de inicio, hitos, entregables, y sobre todo cargado de un gran aprendizaje para comenzar la siguiente aventura https://mariposasaletean.blogspot.com/2019/12/escogiendo-el-baston-de-mando.html

Sopesé durante un rato incluir nombres, y finalmente he decidido no hacerlo, con este son 62 post dónde habéis tenido todos cabida, que cada cual se reconozca, en una letra, una fotografía, una descripción. No quería dejarme a nadie atrás porque todos sois piezas esenciales en mi vida https://mariposasaletean.blogspot.com/2019/11/luces-y-accion.html

Porque yo nací el día 19 del mes 11, desde mi origen digo:

¡¡¡¡¡¡Gracias!!!!!!!   


 

 


domingo, 22 de marzo de 2020

Agua y emociones en cascada


Durante mi visita a la Cascada Glencar, 
Condado de Sligo (Irlanda) lugar dónde 
el poeta W.B. Yeats solía ir para encontrar inspiración
Al despertarme hoy, y tras agradecer un nuevo día, lo siguiente que he hecho es comprobar la fecha: 22 de marzo, domingo. Y seguimos celebrando: dos efemérides vienen a mi cabeza, el Día del Agua y el cumpleaños de mi querida Yoli, así que voy a poner mi intención en escribir algo que los ensalce como merecen. 
Hoy celebramos el día Internacional del Agua, ese maravilloso elemento que es fuente de vida, tan necesario para la supervivencia; el cuerpo humano está formado por un 60% de agua, el cerebro necesita un 70%, la sangre un 80% y los pulmones se componen de un 90% de agua. 
Nuestro planeta está compuesto por una gran cantidad de agua: salada y dulce, en forma de hielo, mares, ríos, manantiales, en la superficie y subterráneas. El suelo necesita agua, las semillas necesitan ser regadas para obtener los nutrientes, el alimento que les permita crecer. 
Tanto es así que dentro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible el elemento Agua tiene dos ODS específicos: el Reto 6 Agua Limpia y Saneamiento y el Reto 14 Conservación de Mares y Océanos.
Desde el momento que somos conscientes de la existencia de este documento comienza nuestro particular granito de arena para contribuir a los mismos, porque esto no es solo cosa de los gobiernos y organizaciones internacionales, es trabajo de todos conseguir que las metas propuestas sean una realidad alcanzable.
El agua no sólo es un elemento de la naturaleza, sino que desde el punto de vista espiritual, tiene una gran significado. La asimilamos con el fluir de la vida, al igual que los ríos, las mareas, los acontecimientos tienen su propio devenir, van y vienen junto a los pensamientos a su antojo. A veces se quedan dentro de nosotros estancados, otras se van tan rápidos que se nos escurren de las manos.
Aunque sus propiedades físicas la despojan de sabor, olor y color, lo cierto es que su uso en la literatura la ha dotado de bellos atributos: Ojos azules, limpios y cristalinos como el mar, con ello nos referimos a una mirada limpia. Saborear su piel salada tras un baño en el mar, ha dado mucho de sí en el argumento de películas y novelas y su olor..... Algo muy característico para los que nacimos en un puerto de mar. 
Y así de la mano de la literatura cual pequeño río serpenteo en mi memoria hasta Jorge Manrique y sus Coplas a la muerte de su padre, con una parte de ellas rindo tributo a mi prima que en un día como hoy estaría celebrando una nueva vuelta al sol.

Copla III

Nuestra vida son los ríos
que van a dar en la mar,
qu´es el morir;
allí van los señoríos
derechos a se acabar 
e consumir; 
allí los ríos caudales, 
allí los otros medianos 
e mas chicos; 
allegados, son iguales
los que viven por sus manos
e los ricos

Me quedo de toda la obra con esta copla, porque utiliza como metáfora el agua y sus cualidades para explicar la efimeridad de la vida y como todos somos iguales cuando llega el final, y porque en vez de utilizar el llanto y la pena, en el fondo nos anima a aprovechar cada momento de nuestra existencia. El lugar de destino es el mismo para todos, así que de nosotros depende el enfoque que decidamos darle, podemos convertir nuestro paso por este mundo en un valle de lágrimas, podemos pasar ocultos bajo el suelo, sin apenas ser notados y podemos ser arroyo que proviene del deshielo de las cumbres montañosas.
Ella pasó dejando un ejemplo de valentía y arrojo ante lo que le toco vivir, cuando estaba bien era la primera que se pintaba el ojo y a la calle, dejó hacer a la ciencia probando todo tipo de tratamientos, y se trazó una meta que pudo ver cumplida al final de sus días. La elegimos como madrina de nuestra hija pequeña, a sabiendas de que empezaba a tener una fecha fin en esta vida, y aún sí decidimos que su impronta quedara en la pila de bautismo.
Desde estas líneas mi respeto al agua fuente de nuestra vida y a todos los que hoy, 22 de marzo de 2020, están celebrando su inicio de ronda solar.
Y por supuesto #yomequedoencasa apostando por la vida y por el futuro.
 

domingo, 15 de marzo de 2020

Recuerdos de niña

Sintiendo los latidos del corazón
Si tuvieras que destacar algo de tu infancia ¿Qué sería? ¿un olor? ¿una canción? ¿una serie?, puedes elegirlos todos porque …….. ¿Qué es nuestro pasado sino un conjunto de sensaciones que a modo de ráfaga nos llegan y nos transportan caprichosamente hacia atrás para devolvernos al presente? 
Os contaré que recuerdos tengo yo y cómo me llegan, las castañas, cada vez que veo un puesto, y ya quedan pocos, me recreo en el olor al humo, en la textura, en como se tiznan mis deditos mientras las estoy pelando, y por fin llego al fruto, pequeño, rugoso y carnoso que me encanta masticar. Las castañas marcan el inicio de noviembre y el día de todos los Santos.
Y claro he mencionado la palabra mágica, porque ese día me gusta comer los tradicionales Huesos de Santo, no sabría decir exactamente la receta, si recuerdo que llevan mucho azúcar y que me encantaba comerlos en casa de mis abuelos, ahora los encarga mi padre.
El potaje de bacalao en Viernes Santo, en ese momento no me apetecía nada comerme el guiso recién levantada, ahora lo hecho de menos, imagino que no la elaboración, porque ahora mismo está accesible a todos, más bien son las manos que lo hacían y la forma de sentarnos a la mesa.
Y tras muchos meses con esta entrada bloqueada sin saber cómo continuarla, hoy por encuentro como retomarla. Estamos en el día 2 del confinamiento, activado desde la CARM y Gobierno Central, para unidos poder vencer esta situación. Y ahora que soy madre, me preocupo, o más bien me ocupo de mis hijas y de mis mayores, a los que llevo ya varios días sin ir a verlos, por temor a que les pase algo.
Es entonces cuando más recuerdo la expresión de miedo y preocupación de mis abuelos y tía abuela, cuando el golpe de estado del 23F. Entonces no era un tema de salud pública, eran otras cuestiones. Y aunque sólo duró una noche, las despensas se abastecieron y las mentes se preparaban  para lo que pensaban estaba por venir. Y es que el miedo y los pensamientos son libres, el primero nos paraliza, los segundos campan a sus anchas dejándonos en ocasiones en tierra de nadie y a merced del viento que sople más fuerte.
Me reconozco en el supermercado con una mezcla de estupor, asombro y al mismo tiempo apresuramiento por comprar, y aunque intento mantener la calma, los siglos de experiencias familiares pasadas, me hacen dudar y coger la primera bandeja de carne que veo cerca, en casa ya pensaré como lo cocino. Lo importante es tenerlo. Salgo de mi letargo y me digo esto no puede estar pasando, es el siglo XXI, la campanilla con la llegada de un mail me devuelve a la realidad, claro es el año 2020, ¡sorpresa!  son las instrucciones de mi jefa para teletrabajar, porque no podemos salir de casa.
Un nuevo recuerdo viene a mi mente esta vez es mi padre, enseñándonos a nadar, y dándonos las instrucciones sobre como bañarnos, nos decía mirar al mar, el tiene su propio código, igual que vosotros tiene días muy buenos en los que os regala su azul y unas aguas cristalinas, más también hay días malos en el mes, en estos se revuelve con rabia y al igual que un corazón ennegrecido sus aguas se tornan de un verde oscuro. En esos momentos respetar su enfado y dejarlo pasar, sólo serán unos días de levante hasta que todo vuelva a la normalidad. Sed prudentes y responsables, contemplarlo en la distancia, leyendo un buen libro o comiendo un helado, el también se amansará.
Así que con estos recuerdos que escribo hoy, me quedo, porque encierran mucha sabiduría y me calman en este domingo 15 de marzo de 2020.... y aunque mi mente intenta sacarme de esta paz preguntando ¿Cómo recordarán mis hijas estos días? Con palmas, el himno de España en el barrio y un bombardeo de mensajes en las redes sociales, aunque lo más importante #nosotrosnosquedamosencasa y #juntospodemos.
 

lunes, 20 de enero de 2020

El lugar que habitas

Tras la firme apuesta de volver a los ruedos, hecha a modo de declaración institucional en Luces y acción y la elección del bastón de mando y las características del personaje principal, esta entrada la voy a dedicar a los escenarios que elegimos o aquellos entre los que transcurre nuestra vida que a modo de reloj del tiempo va cayendo grano a grano, hasta que llega un momento que toma velocidad y vemos cómo se escurre a toda prisa.
De la casa a la oficina, pasando por el coche y viceversa, así transcurre mi día a día, hasta que me paro a analizar el lugar dónde estoy y sobre todo a saber si ese es realmente mi sitio.
Lo primero que hago es sentir si de verdad estoy dónde debería estar, y la respuesta que viene a mi cabeza es un sí, condicionado este a: un bueno depende, a veces si y a veces no. ¿Qué hace que se de esta condición? Pues la mayoría de veces, mi emoción, la forma en que afronto la vida es la que hace que se cumpla esta afirmación.
Como empecé a enamorarme de mi casa, es una historia digna de ser contada, en principio este no era para nada el lugar y el destino elegido, quería vivir más en el centro, en lo que yo consideraba era la zona apropiada para estar, y llegue a vivir en ese lugar que soñaba, de alquiler, dejando pasar la oportunidad de comprar una casa para reformar, precisamente allí, aunque todo esto tiene una explicación.
De jovencita vivía en esa zona céntrica, y como mis amigas vivían en otros barrios, deseaba poder acercarme más a ellas, dependía de autobuses y de sus horarios, así que formulaba deseos del tipo, me gustaría vivir más cerca, mi vida hubiera sido distinta.... Si alguien me hubiera contado en ese momento: cuidado con lo que piensas o afina en tus deseos que se cumplen, esta película tendría hoy otro nombre. 
La cuestión es que tras pasar por tres casas, llegue a la que actualmente habito, un lugar que linda con la zona que deseaba en mi juventud, aunque no en mi edad adulta. Rondé la zona unos años antes, y como no me decidí, tuve un periplo de compras, ventas y alquiler, para finalmente acabar dónde soñaba con 16 años. Ahora esto me sirve para decirle a mis hijas formular bien vuestros deseos porque a veces una nota discordante puede llevarte mucho tiempo que suene bien.
En los primeros años y con tres bebes, no tenía tiempo de sentirla mía, era un techo y punto. Ese sentimiento se mantuvo durante mucho tiempo, los mismos que deambulaba como un fantasma solo concentrada en horarios, actividades extraescolares, deberes, comidas y cenas. El sillón era territorio comanche, juguetes, muñecas, todos campaban a sus anchas, los programas de la tele una prolongación de Disney Channel, y así cada día hasta el momento del click, ese en el que te descubres en el espejo y decides que tu también cuentas, y empiezas a ver el lugar en el que habitas con todas sus posibilidades.
Y descubres cada rincón y las posibilidades que ofrece, te olvidas un tanto de la ubicación exterior, porque las paredes que te rodean empiezan a importarte. Con las habitaciones de las niñas convertidas en sus reinos, empiezas a ordenar estanterías de las zonas comunes, primero porque tienes una cantidad de papeles inservibles, luego porque te ayudan a liberarte de opresiones, escuchas de la boca de un amigo: "cada mudanza equivale a un incendio" y por supuesto yo no quiero llegar a ese punto así que manos a la obra para darle un nuevo uso a lámparas, libros y demás objetos que me han acompañado durante este periplo.
Miras con otros ojos ese mantel, que antes casi no se distinguía bajo una pila de no se que... para descubrir que tiene un color que te encanta, y es en ese momento cuando siento que no necesito más metros, que amo cada losa y cada centímetro de pared, porque es el lugar que me da cobijo y es el hogar sobre el que estoy escribiendo mi historia junto a mi familia. Que me ha costado varios capítulos entenderlo, aunque creo le he pillado el truco. No tengo claro que sea mi casa definitiva, tampoco lo era cuando empecé a buscar piso, lo que si sé es que es el sitio desde donde escribo: mi presente. Y que hoy en día disponer de estos metros es un regalo de agradecer.
Para finalizar no quiero dejar pasar mi agradecimiento a los vecinos del tercero B sin los que la vida en el vecindario, y en general, no sería la misma.
 

miércoles, 8 de enero de 2020

Personajes en acción

Todavía con resaca de villancicos, luces que parpadean en los balcones, pegatinas y nieve a medio quitar en las ventanas, árboles de Navidad que permanecen en los salones hasta San Antón, que pascuas son, y por supuesto de comidas. 

Me siento hoy sabiendo que al final he dado con mi vara de mando, esta se vino conmigo mientras paseaba por la montaña hace unos días, en realidad fueron dos las que eligieron formar parte de mi espacio personal en casa. Las acepté como símbolo de aquello que escribía al final de 2019.
Prosiguiendo con esa trama a la que estoy dando forma, me toca desmenuzar como quiero que sea mi personaje. Varias ideas me rondan la cabeza, ¿lo haré a mi imagen y semejanza o por el contrario fantasearé con lo que siempre quise ser? 
Me remango y manos a la obra, deseo un personaje que sea lo más de carne y hueso posible, que respire y sienta como el aire entra y sale de su cuerpo, que perciba los colores y la belleza de aquello que le rodea y que además consiga darle a su cristalino un toque de luz en cada mirada. Que sus cabellos sean de verdad antenas que la conecten con su universo más cercano y que sus orejas además de lucir bellos pendientes sean receptoras de confesiones; que su boca además de paladear, lo amargo y dulce, sea eco de hermosas palabras provenientes de su yo más interno.
Que su cuello sea una extensión camino del corazón, un sendero por el que transitar hasta el pecho, lugar este dónde los angostos recovecos han de ser transformados en cuevas luminosas por las que el agua pueda corretear con facilidad.
Sus manos serán a su vez una prolongación de aquello que siente, porque le permitirán darle forma a través de la escritura y las manualidades, así que tiene unos dedos largos, adornados la mayoría de los días por un aro denominado anillo, elegido este cuidadosamente entre una gran colección. Piedras de colores, formas geométricas y distintos metales cumplen cada día su función de acompañamiento.
De piernas tiene columnas, pilares en los que sostenerse que de forma voluptuosa la acompañan en su diario caminar, entre sus propósitos de año nuevo rebajar un tanto su volumen, porque ya no necesita que nada le de soporte. 
Y terminando de escribir esto me levanto y contemplo mi imagen ante el espejo, me devuelve aquello que quiero ser. Me doy cuenta del gran poder que tenemos a la hora de crear nuestra fisonomía, puedo verme joven y sin arrugas, si así lo deseo, o cómo entro en años en un chasquido, reina o plebeya, todo esta a mi alcance, tan sólo tengo que desear ser quien soy. Inspiro y soltando el aire dejo que escape aquello que no me pertenece, despojándome de la piel que a modo de abrigo me recubría hasta hacerme invisible, porque ya no la necesito.

domingo, 22 de diciembre de 2019

Escogiendo el bastón de mando

La tortuga representa un animal sabio,
 que acumula cientos de experiencias 
bajo su caparazón y que avanza lenta aunque segura,
sorteando las barreras que encuentra a su paso.
Esto no es un modelo nuevo, tampoco pretendo romper el mercado, sólo darle un giro al blog que me acompaña desde 2017. Porque tras estos 800 días, más o menos, han sucedido infinidad de acontecimientos, conversaciones, roces, caricias, besos, abrazos, sueños, viajes, todo ellos con un denominador común, han sido compartidos. Entremedias, como el que despierta de un largo letargo, también ha habido ratitos conmigo misma, en silencio y con conciencia.
Así que para 2020, me propongo un nuevo reto, nada más desafiante como proponerte algo a ti misma, porque sino lo cumplo, una vocecita sobre mi hombro me lo recordará.
Imagino un horizonte, colorido y sin meta, que invita a ser recorrido, convirtiendo cada paso que doy en una historia a crear, en la que poder profundizar y que no se quedé en pinceladas sueltas. 
Voy a imaginar cada entrada del blog como una pieza de patchwork, para ello me voy a ayudar de mi gran memoria, ejercitada durante este tiempo, que hace asociaciones de formar rápida. 
Hasta ahora iba eligiendo los temas en función de mis experiencias y en este nuevo año intentaré cada domingo contar que me ha pasado esa semana y que me ha hecho dar un giro a cómo entendía una situación, o como se ha desmontando una creencia.
Porque de eso trata este nuevo hito que he marcado en mi vida, deconstruir las limitaciones que de forma consciente o inconsciente me he impuesto. Esta es la forma en que he decidido convertirme en creadora de mis experiencias no en modo espectadora. Tras largos años de estudio es el momento de empezar a practicar lo aprendido.

Ayudándome de herramientas

Como buena directora de orquesta, voy a empezar por hacerme con una varita, que en forma de batuta orquestará los movimientos. ¿Qué puede ser? Se trata de algo que apoye mis movimientos con decisión, dándole forma a todo ese conocimiento adquirido y almacenado. Es como dar acceso a la gran biblioteca de mi vida, en la que los tomos almacenados están deseando ser desempolvados y están esperando a que con el plumero limpies una a una las estanterías.
Voy empezando a visualizar una característica común, un instrumento alargado que tanto magos, como directores de orquesta, limpiadores, alpinistas, recolectores de olivas y manzanas... también escritores con los lápices, usan para apoyarse en su caminar. En definitiva un bastón de mando que a modo de muleta te acompaña en el avance. Mary Poppins usaba su paraguas y las mejores brujitas su escoba.
Lanzo esta pregunta al aire... a la espera de que me llegue la respuesta, intuyo que esta bien puede ser: usa en cada momento aquello que necesitas para la misión que emprendes.
Por cierto si lees esta entrada hasta el final ¿Cuál es tu recurso/bastón que usas para avanzar?
 

miércoles, 6 de noviembre de 2019

Luces y acción

….. Empezaba a escribir esta entrada a finales de octubre de 2019

Lagrimas de primera y lagrimas de segunda, cómo los actores, da igual que cosas te sucedan en la vida, no tienen que ser grandes dramas, ni catástrofes, cada uno reaccionamos como podemos antes los diferentes hechos de la vida, y hay veces que como los días de lluvia, uno simplemente tiene ganas de descargar, y abre el grifo.
Y al igual que reacciono ante gigantes, intentando una y otra vez que las personas entiendan que me está pasando, y no hay manera, decido cambiar de táctica. Y entonces pasa que esta vez voy muy magullada, no porque el golpe haya sido el más fuerte, solo que esta vez me ha dolido mucho.
La consecuencia no se ha hecho esperar y mi portátil cual extensión de mi cuerpo se ha roto, bueno más bien ha echado las cortinas. En realidad intenté cerrar el ordenador sin darme cuenta que había dejado un bolígrafo dentro de el, así que cuando volví a abrirlo, me encontré con una pantalla negra, sólo se veía una esquinita de la fotografía de la misma.
Parecía el escenario de un teatro, con las cortinas cerradas y uno de los actores asomándose por ellas para ver a los espectadores.
Y este es queridos el motivo por el que he permanecido todos estos días sin escribir, eso y porque he tenido que lamerme las heridas, tomar aire y vuelta a empezar.
En realidad estaba intentando entender porque me había pasado esto del portátil, y creo que lo tengo, en realidad me han dejado unos días de silencio, para que pudiera decidir que nuevo personaje deseo interpretar en la obra que es mi vida.
Como llevo ya unas cuantas entradas desde 2017, no recuerdo si os he comentado que durante mis años de instituto fui parte del grupo de teatro del centro, IES Juan Sebastián Elcano. En los cuatro años que allí pasé interpreté y fui parte de unas 8 obras, di vida a alrededor de 12 personajes distintos y disfruté todos y cada uno de ellos.
Volviendo a estos años y viendo mi vida actual, me preguntó ¿Qué personaje me gustaría interpretar? Tras repasar las ofertas parece que esta vez me voy a decantar por el de directora, me apetece tomar la batuta y ser yo la que decida por dónde seguir en cada momento.
Manejar los hilos y cortar aquellos que me oprimen o me hacen daño, aquellos que se han quedado cortos o que ya casi no se pueden mover. A estos últimos les presentaré mis respetos y los dejaré descansar porque ya cumplieron su papel.
Y tras la despedida de aquellos que me atan a todo lo que ya he superado, subiré de nuevo al escenario para gritar: " Arriba el telón, empiezo a actuar o mejor a vivir".

domingo, 20 de octubre de 2019

Escoba en mano y a deshollinar



Contaré mi vida por sonrisas como dice Lennon aunque 
a veces no pueda evitar las lágrimas 
La semana pasada me despedía contando la sensación de haber sido una piscina desbordada, y que esa era otra historia. Pues la metáfora daba fe de la realidad, si lo pensamos somos como un gran embalse, no en vano nuestro cuerpo se compone de agua, principalmente, y cuando este se satura busca la salida natural para poder desahogarse. Que mejor en este caso que unos llantos y lágrimas para aliviar la tensión contenida.
Cambiar la mirada hacia los demás, como os comentaba, me ha llevado a sentir compasión por sus historias, cuidando muy bien que este sentimiento no rozara la pena, más bien es el de tratar de entender las vidas de los demás, leyendo en sus gestos y buceando más allá de sus palabras, porque hay una historia, un pasado que les ha llevado a estar ahí y comportarse de esta manera.

Es la sensación del que escudriña cuando le hablan, intentando desde el corazón estar en el lugar del otro sin olvidar el propio. Y ahí es cuando empiezan los malabares, porque intentamos estar en la conversación sin polarizarla, es decir, ni me dedico a culpabilizar al otro, lo cual me haría caerme hacia el lado de las víctimas, ni tampoco me culpo de todo yo, que entonces me balancearía hacia la parte del autocastigo.
Total que ante la dificultad y el estrés que me generaba, este torrente de emociones, un día decidí fluir, no os penséis que mucho, fue sólo un poco, que enseguida me recompuse y seguí atenta a mi conversación, oye y vi que seguía llevando el ritmo de la misma. Así que sonreí a mi interlocutor y me felicité a mi misma por lo bien que lo había hecho (esto en WhatsApp sería una carita sonriente y unas palmas batiendo).
Así que a la siguiente ocasión que tuve o de la que fui consciente, me estaba alterando, imaginé que tenía una escoba en la mano, ¿barro hacia dentro o barro hacia fuera? Mejor dejar soltar, me dije. y no hacer ni lo uno ni lo otro.
Y de esta forma me he ido acostumbrando a cuando puedo, y estoy en medio de la vorágine de palabras, buscar mi centro, está claro que es una tarea que requiere mucha práctica, y bueno que es la vida, sino, entre otras cosas, una sucesión de segundos, minutos, horas y meses en los que practicar y practicar hasta que nos sale bien, para luego aprender el siguiente paso.
De esta manera intento no quedarme con el balón, que se me hace muy pesada la carga, ni echarlos fuera que puede que le de a alguien, y no estaría bien.
Al coger la batuta, me viene a la cabeza la canción: Si yo tuviera una escoba, si yo tuviera una escoba.... cuantas cosas barrería.
Pues bien la tengo y además tengo las facultades para usarla, así que hoy la pongo en marcha y elijo sacar todas las cosas que ya no me sirven, y me dificultan la respiración, fuera de mi casa. Aunque como decíamos sin manchar al de enfrente y sin contaminar.
Es un domingo de otoño, un buen día para preparar bolsas con la ropa que ya cumplió su misión junto a mí, y a la que le esperan nuevas vidas de las que formar parte. De la misma manera que las hojas caen de los árboles, y estos no mueren porque esperan a la primavera, así decido empezar a cambiar mi armario, y claro si cambio la parte exterior, sólo puedo esperar a mi cambio interior.
 

domingo, 13 de octubre de 2019

Cuentas sencillas: 1+1 son 2

 
Agradezco cada palabra leída o 
escuchada que da sentido a mi existencia
Hay días como el de hoy, que tras madrugar y parecer que me iba a comer el mundo, bueno más bien el día, me entra un letargo, de esos que me obligan a sentarme en el sofá y dormeditar… palabra que uso cuando me pongo una meditación y termino cayendo en los brazos de Morfeo.
Estos días están siendo agitados, cargados de revelaciones, que unidas a mi sistema
a hormonal, me hacen sentirme como si viviera en un parque de atracciones. Y hasta aquí todo bien porque se supone que estos últimos están diseñados para dar entretenimiento a todos sin importar, la edad, las creencias, la raza o la ideología política.
La cuestión es como voy procesando cada una de estas experiencias, y la parte que más me está sirviendo es la de tomar perspectiva, la de poner distancia, en mi mente, a los acontecimientos. Sólo así consigo incorporar a mi estructura lo que está ocurriendo.  
Hace unas semanas charlando con mi amiga terapeuta, me decía que dónde yo veía caos y desorden, tal y cómo se lo estaba contando, ella percibía acomodamiento, y aunque con muchos acontecimientos todas las piezas a modo de Tetris se estaban encajando.
En una conversación de teléfono otra amiga me dijo lo mismo, prueba a ver la película desde lejos, así que 1+1 son 2, llevo unos días probando a hacerlo. 
De repente me he visualizado en el cine, observando los acontecimientos con perspectiva, evitando entrar en juicios y auto-justificaciones, y al pararme lo que parecían escenas sueltas a gran velocidad, han tomado la forma de un guion. El tomar conciencia y despertar debe ser lo más parecido a esto, lo único es que una vez tejidas las conexiones me vuelvo a incorporar, que no me quiero perder nada.
Descubrir que todos tenemos miedos y que además hacemos todo lo posible para ocultarlos, y que lo que para mi fue una contestación desagradable, sólo respondía a un déjame tranquila que no me apetece hablar con esta gente, y aún sin entenderlo, aunque fui consciente que esa respuesta no era para mí, sólo así pude percibir como la explicación de su forma de actuar me venía de la mano de otra fuente.
Y aunque esto pueda parecer enrevesado, en realidad es muy sencillo, le pedimos algo a una persona, esta nos contesta evadiendo, seguimos insistiendo porque no lo entendemos:  zasca que nos llevamos en toda la boca, dos opciones me voy ofendida machacándome con que soy una "ignorante" por no entenderlo, y eso es lo que he venido haciendo hasta ahora, o intento poner espacio. Eso mismo hice, así que por la tarde, estando todavía escocida, una persona me ofreció la clave. 
Cuando llegue a casa por la noche, todavía seguía dándole vueltas, hasta que dije: ¡Basta! ponlo a remojo, y no sabría decirte cuanto tiempo pasó hasta que vi la secuencia entera, desde el principio hasta el final: como mi insistencia había sido el detonante, de que manera me castigo siempre a mi misma cuando es algo de la otra persona, y cuanto poder otorgamos cada día a los demás, que podríamos emplearlo en nosotros mismos, y cómo cuando lo vemos, y aquí empieza la magia: viene alguien a darnos la solución, la pieza que nos faltaba. 
Y esto ha sido solo un ejemplo, de estas historias he tenido unas cuantas más en los últimos días, hasta me he sentido piscina desbordada.... Aunque esto lo voy a dejar para otro día porque hoy ya me he extendido mucho.
 

domingo, 6 de octubre de 2019

El porque de las cosas

Pasamos la vida intentando ofrecer un porqué 
suceden las cosas, buscando razones y justificando nuestras respuestas, como si fuera necesario que cada cosas que hacemos tuviera que tener siempre una coletilla, a veces son así porque son de forma simple y llana, sin más vueltas ni sombras de misterios ocultos por descubrir.

Porque quiero.
Porque lo deseo.
Porque me apetece.
Porque me sale así, de dentro.
Porque lo digo yo y punto.
Porque así se hacen las cosas.
Porque si.

Y juntando todos estos porqués llego a la conclusión de que no necesito seguir buscando motivos para hacer las cosas, sencillamente vivir, disfrutar y compartir es la mejor de las razones.
¡Gracias!
 

domingo, 15 de septiembre de 2019

Efemérides: 15 de septiembre de 2001/2019

Casualidad o no, hoy es domingo y me toca publicar, tal y cómo establecí en mi calendario a principios de 2019. Pensaba dejarlo pasar, entre otras cosas porque no tenía previsto quedarme en Cartagena, mis planes eran disfrutar de una comida en Madrid, junto a María, mi hija la mayor, celebrando su 18 cumpleaños.
Dana me ha sugerido que es mejor quedarme en casa, cancelando mi tren, que fuerte que tras esa primera decepción me encuentre con el autobús esperando para salir, también destino a Madrid, y en un intento de seguir con mis planes me diga el conductor que está completo.
Se acabó, si algo me va mostrando la vida es que uno está allí dónde le corresponde, que podemos forzar las circunstancias, aunque dos noes creo que son más que evidentes para hacerme cambiar de opinión.
Así que ahí va mi felicitación de hoy para María, en vez estar allí con ella, se la hago llegar de la otra mejor forma que se hacerlo: escribiendo.

Pues sí, el 15 de septiembre de 2001 cambió mi vida para siempre. A las 12:57 p.m., lista para la cervecita del aperitivo y tras el ángelus, nacía mi primera hija. Fue un parto suave y bonito, con los dolores y molestias normales, decir otra cosa sería mentir. Estuvo amenizado todo por un chiste que contó el ginecólogo a mi pregunta de : "¿Es morenita o rubia?".
Junto a mí, Ginés, el padre de la criatura, que también protagonizó su anécdota divertida a la entrada del paritorio, en fin que llegaste hija, un sábado, en medio de risas y alegrías, cómo a ti te gusta, y con un sentido práctico ante la vida.
El primer día lo recuerdo con una avalancha de gente, todos querían conocerte, abuelos, tíos, primos, amigas.... Y yo sin calibrar muy bien que estaba pasando, creo que no fui consciente de lo cansada que estaba hasta que nos quedamos solas. Tu te pasaste el día durmiendo y sin prisas. A un buen observador no se le hubiera escapado la serenidad que te caracterizaría después antes determinadas situaciones. 
A partir de ese día mi vida no volvería a ser la misma, porque una vez
que eres madre, tu mundo da un giro de 180º, nada vuelve a ser como antes. Da igual libros, consejos, aunque son de agradecer, y documentales... Abres un capítulo que cada día termina con un continuará....Los miedos se duplican y parece que en el mundo no hay red suficiente para mitigar sus caídas, y vives cada día pendiente de sus necesidades, hasta que un día te das cuenta que sus demandas han cambiado y aunque puede parecerte doloroso, tenemos la elección de cambiar nuestras relaciones con los hijos y adaptarnos a lo que va viniendo y crear nuevos puentes para acceder a ellos.
Y un día te plantean que es el momento de vivir su historia y fui a echarme a llorar mientras pensaba: " Para nada, adelante mi valiente, a escalar tu montaña y coronar tus cimas".
Y ese es mi regalo para hoy, no puedo estar contigo físicamente, aunque si lo hice estando hace 18 años en el sitio más importante que podía haber imaginado, abriéndote la puerta para llegar a este mundo, y que puedas mostrarte tal y cómo eres.
Bienvenida a la vida adulta, tu tendrás tu balanza de ventajas e inconvenientes, ya sabes que la mía se inclina generalmente hacia lo positivo de cada momento, aunque tu decides.
Muchas felicidades corazón, sigue siendo como eres y yo te prometo seguir un consejo que me diste así que: " ya si eso dentro de un año escribo enciclopedias".




domingo, 8 de septiembre de 2019

Vasijas de barro

Durante el último viaje me observé a mi misma fotografiando sin parar grandes vasijas, tinajas, que habían pertenecido a la cultura minoica, y que servían principalmente para la conservación de alimentos. Aunque no creo que fuera sólo por la parte histórica porque lo que me llamaran la atención, más bien era su tamaño. Me preguntaba, si yo no soy muy alta, y apenas veo los bordes ¿cómo harían para volcar su contenido? ¿lo extraerían con un cazo? ¿alguien habría caído en su interior intentando extraer la mercancía?
Así que imaginé a personas trabajando para la construcción de la misma, creando a conciencia unas paredes fuertes que puedan cumplir con su cometido y perdurar en la historia llegando a nosotros. Dejando así quizá de forma involuntaria un legado que nos permitiera imaginar como sería una parte de su vida.
En medio de estas cavilaciones me encontraba, cuando vino a mí la imagen de Ghost en la que Demi Moore no puede dormir y se levanta a trabajar, mientras sus pensamientos se agolpan sobre su mente, como si de una meditación se tratara, concentrada su mirada en el torno, empieza a mover rítmicamente sus manos, creando círculos, arriba y abajo.
En ese momento nada la hacia presagiar lo que se avecinaba, aunque algo la alejó del sueño a  medianoche, y en este momento de mi vida en el que tengo ese tipo de despertares, pienso en que puedo hacer yo para volver a dormirme, y ese algo que haga ¿servirá para los demás?
Igual tengo mucho afán de perdurar, fruto quizá de pertenecer a una ciudad tri-milenaria, dónde a cada paso que das puedes encontrar restos de una vida pasada, puede ser también por esa intriga que me despierta el saber cómo viven los demás, que hacen en su día a día, como solucionan la logística familiar.
Cuando el insomnio me visita decido abrir el ordenador, las notas de Gmail en el móvil o una libreta y me lanzo a escribir, empezando por mi propia vida, anotando los sueños que tengo para luego comprobar cómo se han hecho realidad, me encanta como las imágenes aparecen un tanto sin sentido y luego un año o meses después adquieren significado, hago listas interminables de cosas por hacer....
Atrás quedaron las noches de agobio en las que me repetía tengo que volver a dormirme, era un bucle innecesario y que en nada me ayudaba.
Y así poco a poco vuelvo a los brazos de Morfeo, a veces me ayudo también con las páginas de un buen libro, todo es válido para poder volver a dormir. 

domingo, 1 de septiembre de 2019

Memorias de una tortuga

Sois muy lentas, ¡vamos más deprisa! que no llegamos - Cada mañana la madre les recriminaba a las hijas lo que tardaban en desayunar, vestirse y estar listas para salir.
Ella ya levantada más de hora y media, estaba arreglada, bueno con la raya pintada, las medias puestas y encima la bata de casa, que se vestía en el último minuto para no arrugarse.
Y así casi sin ser consciente las hojas del calendario comenzaron a caer, y tras los días los años. Cada día se repetía el mismo ritual, las niñas sin más remedio, se habían acostumbrado a las prisas de su madre, porque ya no sólo era por las mañanas, sino durante todo el día.
La vida se había convertido para ella en una carrera de obstáculos, y eso que recordaba las penurias que en sus años de estudiante había pasado en la clase de Educación Física saltando las vallas, ahora pensaba, "sería la reina de la pista". 
Cada vez que repetía esa frase, solía pararse a tocar sus rizos, mientras se reía y decía para sí misma, "y no de la pista de baile", en ese momento una nostalgia la invadía y recordaba sus años de universidad. Enseguida cual maestra de magia, con su varita borraba el instante y se disponía a alguna de las tareas pendientes, porque no podía permitirse parar ni un segundo.  
Así fue transcurriendo todo, hasta que en medio de su despertar personal, un buen día amaneció en Lentas, una pequeña ciudad costera de Creta, cuyo nombre nada tiene que ver con ir despacio o tortugas, al contrario proviene de  la palabra griega Λέντας, León en inglés, y hace honor a la figura moldeada en la montaña y que protege la bahía. Aún así le hacía gracia jugar con las palabras, y total a ella le evocaba esa sensación.
Este era el segundo viaje de este tipo que hacía, y había decidido dejarse llevar por completo, de nuevo, por las cosas que acontecieran. 
Con está disposición afrontó que cientos de granos de arena decidieran envolverla mientras se dirigía al laberinto, no iba sola, tres compañeras caminaban junto a ella, y en un momento en el que el viento las abrazó, con tal fuerza, que casi las tumba, decidieron estrecharse unas junto a otras formando un caparazón, y al grito de formación tortuga avanzaron juntas hasta su destino.
Al día siguiente alguien le contó algo relativo a la tortuga abuela, y aunque ella sólo era capaz de pensar en la tortuga Manuelita (canción autora Mª Elena Walsh), que tantas veces le había cantado a sus hijas, en su interior algo le dijo que era un tema para investigar a la vuelta.
En esas estábamos, ya finalizado el viaje, cuando se percató de un elemento decorativo, en su salón,  que la había acompañado durante años, tantos como los que habían transcurridos desde que se fue a estudiar a Madrid, "más de 20 seguro" - pensó.

Recordó el momento en que se había encaprichado con ella, porque brillaba mucho y tenía fuerza, cómo se la habían regalado, aun siendo una pieza costosa de hacer, y de que manera en distintas casas había convivido y participado de su vida. Sintió un profundo agradecimiento por la persona que la creó y por su hijo que le hizo este regalo, con quien compartió un año muy bonito. Se trataba de una tortuga, hecha en arcilla que había resistido al paso del tiempo y la mudanzas esperando a tener su momento. Y ese día es hoy.
La observó y pudo apreciar su gran caparazón, de malaquita en la vida real, y de gran brillo en ella, compuesto por 37 surcos ( muy interesante este número de estudiar, es primo, y si lo multiplicamos por múltiplos de 3, esto es lo que obtenemos 37x3:111, 37x6:222, 37x9:333... y así sucesivamente hasta 37x27:999). Además pudo entender porque simbólicamente ha sido elegido el animal para guardar las memorias a la espera de ser recordadas. Su avance lento, aunque seguro, su paciencia, perseverancia y longevidad, la han convertido en todo un símbolo en muchas culturas, protagonista de cuentos y leyendas, hasta le da nombre a un técnica usada en lo colegios para el control de estímulos e impulsos.
Como no mencionar la fábula de Esopo "La Tortuga y la Liebre" y o el libro "Lo que la tortuga sabe"  de la autora Donna Denomme, que tan buenos ratos le dieron.
Y como muchas veces no somos conscientes de lo que tenemos encontró otra tortuga más en su casa, en la mesilla, pequeña y escondida tras los joyeros.
Imagen de la pequeña "tortuga abuela"
Sintió que era tiempo de devolver cada cosa a su lugar, de honrar las experiencias pasadas para así soltar y volver a empezar. Que cada historia tenía su capítulo y que al igual que la tortuga disponía de mucho espacio en su caparazón ella podía albergar con amor todos sus capítulos en el corazón para así poder contarlos cada semana y que aquel que se acercara a su blog también los conociera. Que esta sería su forma de interconectar su vivencia con la del mundo que le rodea, y que al igual que las tortugas guardan la historia hasta poder ser contada, ella también lo haría de forma paulatina, aprovechando este regalo que la vida le ha regalado desgranando cada semana una pincelada de quien es.
 

domingo, 25 de agosto de 2019

La importancia de identificarnos

Este es de esos momentos en el que nos sentimos que somos mayores y que tenemos respuestas para todo y claro la vida azarosa viene a recordarnos que estamos para aprender y que para nada tenemos las cosas bajo control.
Estando en una reunión de la que sólo participábamos mujeres, en ese momento, Susana, nuestra acompañante, nos preguntó con que diosa nos identificaríamos. En ese momento me quedé en blanco, volví por un instante al colegio y conté mentalmente cuantas compañeras tenía por delante para contestar antes de que me tocara.
Activé todos los mecanismos de mi memoria, repase la mitología griega y romana, y una tras otra fueron desvelando los nombres de las figuras femeninas algunas conocidas y otras no, vamos me repetía una y otra vez, vamos tienes que encontrar ese personaje con el que te sientes a gusto.... y no puede ser, una y otra vez venía a mi mente la misma imagen. 
Ya sólo quedan dos personas para que me llegue el turno y seguía con la misma visión, se acabó pensé cuando la chica de mi derecha estaba comentando como se sentía, lo voy a decir porque yo me veo así.
Cuadro pintado por Mª José Delgado Calín
Cuando todas las miradas se posaron en mi exclamé: "Pues yo me siento como la Sirenita", unas risas se oyeron en la sala, en ningún momento sentí que fueran de mofa y burla, al contrario me miraban expectantes, así que proseguí con la explicación, lo primero que hice, para no perder la costumbre,  fue disculparme por no haber encontrado otra imagen con más pompa, y luego les expliqué que yo me sentía feliz, porque estábamos bañándonos a menudo, y el agua me da vitalidad, que era como una niña descubriendo cosas nuevas y que disfrutaba cada día, que sentía que estaba superando barreras para avanzar en la oportunidades que me proponía la vida y bueno que esa era mi forma de explicarles aquello que sentía.
Seguimos con nuestra reunión y ahí quedó esta imagen. Al regresar del viaje y estando una mañana sentada con un buen café... Me vinieron a la cabeza dos palabras inglesas: Mermaid y Siren, que en español traducimos como Sirena.
Entonces, y por supuesto sin intención de hacer un estudio de filología, comencé a indagar en los distintos sentidos que podía tener cada una de esas acepciones y me quedé con lo que en esencia había querido decir ese día.
En el mar cuentan que habitaban muchas criaturas, unas serían leyendas, otras creaciones de la mente humana que necesita poner nombre y descripción a todo lo que vemos. Entre ellas aparecen dos con forma de mujer, claro que la historia ha sido contada por hombres y en un principio los marinos también sería hombres.
Las sirenas, mitad mujer mitad ave, han pasado a la historia, como bellos seres, que cantaban y con su voz hacían presagiar grandes desgracias ya que en la mayoría de las ocasiones arrastraban a los barcos hacia acantilados provocando naufragios. Y es que volvían locos a los tripulantes de las embarcaciones, aún siendo auténticos lobos de mar. 
Yo misma Bajo el Mar
Junto a ellas destacan otros seres menos conocidos por su nombre y que pertenecen a la historia del medio marino "las nereidas", que provienen del griego "nadar", son las ninfas que habitan "bajo el mar" y que acuden presurosas a salvar a los marineros cuando estos se hayan en apuros.
En ese momento en que pude fusionar todas las palabras y sus sentidos, me sentí plena porque de una forma, a lo mejor un tanto infantil, había descrito la figura con la que me sentía identificada.
Desde muy pequeña me he sentido muy cómoda en el mar, estoy nadando desde que tengo uso de razón y de alguna forma en mi caminar por la vida me siento como esa ninfa que acude presurosa al rescate cuando la necesitan. Unas veces lo haré con mayor tino que otras aunque siempre ahí dispuesta a saltar contra viento y marea para resolver la cruzada que tengamos ante nosotros. Una veces me involucraré hasta la médula, otras te daré un número de teléfono, otras será una sonrisa, sea como sea ahí estaré.
Y que relajación sentí cuando por fin lo pude entender, como los niños cuando resuelven un puzle que les ha tenido en vilo, sólo que ellos no sienten la zozobra que experimentamos los adultos, ellos confían en que el tiempo va dando las respuestas y de que todo llega en su momento. Y dicho todo esto recordé que ya hace dos años publiqué el Romance y leyenda entre un pirata y una sirena. Que ahora os invitó a volver a leer.


domingo, 9 de junio de 2019

Diario de un viaje en tren

Foto tomada desde mi asiento
Bueno pues tantos meses pensando en como organizar los viajes que tenía programados y que me depararían y ya están terminados.
El tren ha sido el protagonista de los dos, porque ha sido mi medio de transporte elegido.
Además de trasladarme me ha dejado más de dos horas de charla en el vagón de la cafetería, que en los últimos viajes se ha convertido en mi segundo asiento. Lo que da de sí un zumo de piña..... Y mientras charlábamos de Objetivos de Desarrollo Sostenible, de investigación y de cosas de la vida, nos adentrábamos en tierras manchegas, dónde el paisaje se viste de llano, amarillos y zonas de pinos. Allí donde mi corazón le recuerda a mi mente tan buenos ratos y Vínculos hechos, los lugares dónde, primero en  Los Chospes y luego en Casas de Lázaro, mi grupo se ha convertido en el de jóvenes con mucha experiencia y dónde luego nuestros niños han crecido y jugado, se han caído y levantado.
Como parte de ese paisaje aparecen los molinos
de viento. 
Estampa manchega con los actuales molinos
Pues bien allí dónde Don Quijote sólo veía "desaforados gigantes" ahora otros ven progreso, innovación, energías renovables, y yo sigo viendo los molinos de un buen amigo, las tierras de una compañera de piso y los viajes en el coche familiar, de tantos puentes de la Constitución, con las niñas preguntando queda mucho.... 
Y entonces cierro los ojos y me traslado un montón de años en el tiempo cuando cada verano viajábamos en familia a Galicia para pasar el mes de agosto. Esas interminables catorce horas o más en coche sin aire acondicionado y juegos entre hermanos. Dos eran nuestros favoritos: adivinar la provincia de origen de los coches con los que nos cruzábamos, entonces cada uno llevaba sus dos letras identificativas y a imaginarnos la historia de vida de cada viejecito en bicicleta al que adelantábamos. Esta era sin duda la parte que más me gustaba, los vislumbraba por la espalda e inventaba por las ropas a que se habían dedicado y hacia dónde iban a esa hora. Maestros, agricultores, ganaderos, comerciantes para cada uno teníamos un oficio y un destino. A veces nos saludaban al pasarlos y yo pensaba si supiera que le hemos creado toda una historia. Así que bueno aunque de forma anónima fueron protagonistas durante una hora de la imaginación de unos niños que van de viaje y hoy les devuelvo su lugar escribiendo sobre ellos.
Creo que me he dormido, me despierto y prosigo porque después de un tren va otro. Y así va pasando la vida, entre viajes y experiencias por contar.

Líquidas convergencias (Fuenlabrada)
 Destino de ese día: Madrid, a una jornada técnica,  como empieza muy temprano decido viajar la tarde de antes, eso me permitía disfrutar de una horas de cena y desayuno con una amiga. 
También me ha brindado la oportunidad de conocer Fuenlabrada, de la que me sorprendió: su ambiente y una bonita fuente, en la que peces metálicos de distintas especies confluían entre sí como en una hora punta de cualquier ciudad. No sabemos como la apreciarán los lugareños, aunque yo no puedo resistirme a mirarlos, que para eso nací en el Mediterráneo. Hace un tiempo escribía sobre la posibilidad de nadar contracorriente y para ello elegía una trozo de papel de regalo que fue el que me inspiró A contracorriente (os dejo el enlace porque es de 2017).  Y tal y como dice el título, hay una segunda historia que contar aunque esa la reservo para la próxima semana.